
Hoy he ido a ver una obra de kabuki por primera vez en mi vida. A todos os sonará lo de kabuki, es el teatro japonés más conocido, sobre todo por lo llamativo del maquillaje blanco que usan todos los actores y quizás también porque todos los papeles son representados por hombres (incluidos los papeles femeninos, la famosa M.Butterfly, inspirada en la opera Madame Butterfly de Puccini, aunque hay que destacar que el original de Puccini se basa en la relación entre una oficial estadounidense y una joven japonesa, pero en M. Butterfly la historia se desarrolla en China y es la relación entre un diplomático francés y una actriz de la Opera de Beijing, que al igual que en el kabuki es interpretado solo por hombres, no nos confundamos ^_^)
Afortunadamente, y para mi parcial comprensión de la obra, me dieron unos auriculares que “medio traducían” los diálogos (en realidad, resumían los diálogos y me permitían saber por donde iban los tiros). Las obras de teatro mantienen los textos japoneses originales, usando muchas palabras antiguas, como las obras de Lope o Shakespeare, lo que hacía imposible que yo entendiera más de dos palabras seguidas, pero ¡Dios bendiga la lengua de Shakespeare y su odiosa globalización!
Debo decir que la obra me ha gustado mucho más de lo que esperaba, en realidad, no tenía grandes expectativas, y el espectáculo ha sido sobrecogedor. El colorido y la excelente expresividad de los actores, junto a una puesta en escena deliciosamente cuidada crean una atmosfera de fantasía que te transportan al mundo onírico donde habitan las leyendas mitológicas asiáticas. Princesas embrujadas, Sabios en apuros, héroes mitológicos al rescate, coreografías circenses y color, mucho color.
Pero sin duda, uno de los momentos más interesantes de la representación ha sido la iniciación al mundo kabuki por dos de los actores principales. Los dos onnagatas (actores de papeles femeninos) en el que vestidos con ropas tradicionales masculinas (un kimono de hombre y su correspondiente hakama) explicaban a la audiencia algunas de las particularidades del teatro kabuki: tipos de música, actores, efectos de sonido y sus usos… realmente muy interesante y necesario para mi. Pero lo que sin duda, me ha subyugado ha sido la transformación, frente a los ojos de la audiencia, de uno de los actores, del paso de hombre a mujer. La transmutación mediante gestos y posturas que diferencian a un actor masculino de uno femenino. Según las reglas del periodo Edo, por supuesto O_O impresionante. En menos de un minuto, y siguiendo las explicaciones de su compañero, él ha pasado a ser ella. Tan sencillo y difícil como eso.
Besos tokiotas
PS: perdonad la calidad de las fotos, pero aunque no estaba permitido hacer fotos durante la obra, no he podido resistirme (sin flash, por supuesto ^_^)
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This post was written by NicoinTokio on June 14, 2009






