UNIVERSOS PARALELOS

Hoy he tenido una “nueva experiencia”, algo que en principio pasa por ser un acto anodino dentro de nuestras vidas cotidiano, pero que termina convirtiéndose en una grieta en el espacio-tiempo.

Hoy he ido a una peluquería japonesa.

Y os estaréis preguntando ¿Y…? ¿Qué tiene eso de “mágico”? Os cuento de la forma más objetiva que puedo, los hechos acontecidos a mi misma persona.


13:07 pm.

Llego a la peluquería. Está dentro del Campus. Una barra azul, roja y blanca gira sobre si misma señalando la entrada al más puro estilo americano. Señor mayor. Bata blanca. Entradas sobre un corte de pelo clásico. Fuma aburrido a la espera de algún cliente.

Me siento sobre una silla de barbero de lo más clásico. El protocolo normal. Me cubre con una bata, la toalla sobre el cuello, la segunda bata. La pregunta. ¿Cómo quiere el corte?

Y no es mala pregunta, aunque de respuesta sencilla, hay una pequeña barrera. La idiomática. El barbero no habla inglés. Yo no sé como explicarle que quiero un buen corte de pelo, suficientemente corto para no usar el peine en un tiempo. Él saca unas fotos con modelos. Yo señalo el que más se parece a lo que quiero.

Me corta el pelo a tijera.

Hacia años que no me cortaban el pelo a tijera. Las maquinillas eléctricas invadieron las peluquerías hace ya décadas.

Fin de la primera parte. Me retira la bata y recoge los cabellos cortados. Coge la vacinilla con el jabón. Brocha de pelo de tejón. Navaja en ristre.

La navaja es de una sola hoja. Nada de cuchillas desechables. El mango esta gastado y torna en un color ambarino. ¿Cuánto tiempo hacia que no veía una de estas?

De fondo se escucha una radio: operetas tradicional nipona y música de cámara potencian la sensación de estar en otra época.

Con precisión milimétrica repasa mi nuca, para darle la forma adecuada a mi cuello.

Pero… el barbero nipón se encuentra con una hecho improcedente. Mi nuca no acaba. El barbero baja el cuello de mi camisa para cerciorarse de que el perfil de mi cuello está terminado, pero por mucho que baja el cuello de mi camisa, mi rastro de vello no tiene fin.

Después de un par de minutos de duda. Le indico que esta bien. Que no siga.

El barbero me mira curioso. La mirada curiosa japonesa tienes que intuirla, porque facialmente son muy contenidos. Pero, era curiosa.

La conversación no puedo traducirla literalmente, pero es lo que entendí. Los gestos nos ayudaron a entendernos.

- ¿Tienes pelo en la espalda?
- Sí…
- ¿En toda la espalda?
- Sí…
- Y… en el pecho ¿también?
- Sip…- me siento, moderadamente incomodo. Como seña de normalidad, me remango y le enseño mi velludo brazo.

El barbero para comprobar otea desde el cuello de mi camisa la profundidad de mi vello espaldar. No contento con esto, se acerca a mi pernera y me levanta el pantalón para comprobar que en las piernas también soy peludo.

O__O

Me pregunta si quiero que me afeite. En este momento, me cuesta trabajo negarle algo a este personaje tan entrañable.

El respaldo de la silla se desliza hacia atrás. Él vuelve a su modo profesional y afila la hoja de la navaja sobre la tira de cuero. De pronto, mis pies se elevan y la silla torna camilla. Toalla caliente sobre la piel. La suave brocha de pelo esparce la espuma sobre mi barbilla, los laterales de mi cara y… sobre mis cejas…

SONIDO DE ALARMA

- No, no… sobre las cejas no… gracias.
- ¿Seguro?
- Si… seguro… glups.- Verdadero momento pánico. Por un momento me vi sin cejas como el mismísimo Mister Potato. (1*)

El afeitado continua. Sin demasiadas complicaciones, salvo el reto de mi barba de chivo, poco común entre la población masculina nipona. Salvado el escollo, el afeitado acaba. Toalla caliente. Loción. Talco. Y para la piel sensible, una crema. El respaldo vuelve a su posición original. Una toalla caliente vuelve a cubrir mi rostro. Todavía con el calor húmedo sobre mi cara, las manos del barbero empiezan a darme un masaje sobre el cuero cabelludo, poco a poco baja sobre los hombros, y termina con la sensación de que ha sido demasiado corto. Como todo lo bueno.

El proceso entra en la fase final. Ahora toca lavado de cabeza. Champú. Enjuague. Más champú. Secado con toalla. Secado con secador. Peinar. Y listo.

Me levanto de la silla. Me miro al espejo. Mantengo mi gesto serio, aunque no consigo sujetar una sonrisa divertida cosida a mis labios.

- ¿Cuánto es?
- 2.300 yenes.
- Muchas gracias.
- … todos los hombres españoles tienen pelo en el cuerpo
- Umm si, la mayoría – el entrañable personaje vuelve a la carga.
- ¿Tienes pelo en TODO el pecho?
- Umm no, no en todo – me levanto la camiseta y le enseño mi panza parcheadamente peluda como un árbol de Navidad a medio decorar.
- Y ahí abajo ¿también tienes?- con su mano señala las joyas de mi corona.
- Sí, mucho pelo. En todo el cuerpo. – El hombrecillo sonríe divertido y me enseña sus brazos barbilampiños.
- ¿Y en la espalda?
- Si, también – me giro y levanto la camisa para que vea que no soy el hombre-lobo pero si un primo cercano.
- ¿Y en el culo también?
- Si tengo pelo en TODO el cuerpo…- con dificultad consigo aguantar la risa.
- Los iraníes se quitan todo el pelo del cuerpo…
- Aja… yo no… Adios.

Tengo que salir, o de lo contrario me va a dar un ataque de risa.

Mientras camino por el Campus, todo lo que ha pasado hay dentro me da vueltas en la cabeza. Han ocurrido demasiadas cosas extrañas en esa peluquería, pero… ha habido algo especial… algo familiar. Reconstruyo lo ocurrido, repaso los detalles, los olores. Poco a poco me voy retrotrayendo a algún rincón perdido de mi memoria. A los días en que acompañaba a mi padre de la mano a la peluquería de mi barrio y tenia que demostrar que era un buen chico y no moverme mientras me cortaban el pelo. Evocando objetos, olores… Mundos perdidos que se dan la mano. Mi pasado y mi futuro se reencuentran en una barbería nipona.

Besos Tokiotas

(1*) Entre los jóvenes varones japoneses no es raro cambiarse el “diseño” de las cejas hasta tornar en un look más agresivo y masculino.

Ps: os dejo una foto de mi nuevo corte de pelo. Por cierto, no me gusta, tiene un aire sesentero que no me mola nada, pero claro después de lo ocurrido no vi oportuno quejarme ^___^

Posted under Uncategorized

This post was written by NicoinTokio on December 2, 2008

Tags: , ,

14 Comments so far

  1. Antonio Rull December 2, 2008 8:42 am

    Joder, qué bueno, he disfrutado un montón con tu peripecia “anodina” pero espectacular. Por un momento me he sentido al lado tuya en modo fantasma viendo todo lo que pasaba. ¡Qué bien cuentas las cosas, cabrón!

    Por cierto, pregunta, si entraste a las 13.07, ¿a qué hora saliste?

  2. Chewie December 2, 2008 8:45 am

    ¡Jajajaja! Grandiosa historia, me has alegrado el día :D

    PD: ¡A quien tienes que impresionar con tu pecholobez es a las japonesas, no a los peluqueros!

  3. Antonio December 2, 2008 10:07 am

    Leyendo el principio, ya sabia yo que esa conversación acababa con el bello pubico, y todo lo que le sigue! Ese hombre llega a ver al Sr Roman (profesor de nuestro instituto que tenia bello en las orejas, tanto que parecia que tenia un mp3 inalambrico) y se excita!!!!

    PD: seguro que le exitaste con tanto pelo para cortar….uuuuuu!!!

    ABRAZOS

  4. Carla December 2, 2008 10:54 am

    Jajajaja…no se que me ha hecho más gracia si la historia o el corte d pelo es como el d Manolo Escobar o mejor como el de Chikilicuatre…aahora pareceras más alto no’??!!!!Es broma ya sabes..( aunque en cada broma haya mitad d verdad…) pero es q estas taaaaannn graciso!!!!Jajjajajajajaja….pobre japo..ya sabes de q va a hablar esta noche en la cena con su familia…
    Un besito

  5. angelballes December 2, 2008 11:45 am

    jajajajajajajajaja, hoy has esado sublime¡besos hispalenses de otro hombrepeludo

  6. Rosa J.C. December 2, 2008 2:42 pm

    Con ese corte a lo Elvis vas a ser el amo de los karaokes.

  7. Danjuro December 2, 2008 4:15 pm

    Genial!! Me parto el pecho peludo con tus historias. La primera experiencia barberil en Japón siempre es inolvidable.

    A mi la última vez que me corté el pelo un amigo me llevó a una peluquería “fashion”, y tuve que mantener una auténtica batalla con el cortamelenas para que “sólo” cortara pelo, y no me hiciera un peinado extraño ni me echara mierdas en la cabellera. La discusión fue hasta tal punto que tuve que decirle en inglés “I’m not fashionable”, lo que no creo que signifique nada, pero que el tipo entendió al segundo. 4.000 yenes me sangraron.

  8. Andros December 2, 2008 5:39 pm

    Vahhhhh, te quedo muy bien, ahora se lleva mucho lo retro. Seguro que alli vas a la ultima.

    Cuando vaya a japon antes te preguntaré donde esta esa peluqueria, quiero que me afeiten asi, como mola.

    Saludosss!!!

  9. Estela December 2, 2008 6:35 pm

    Madre mia Nico pero que te han hecho en el pelo!!
    Aja… ahora eres tu el que tiene pelo de ratita… jajaja.
    ME he reido mucho con tu aventura a la peluqueria… y, ahora que lo pienso, me ha recordado a cuando Eva practicaba en su macarronico español ‘cortar las puntas y el flequillo’, la timada que le metieron haciendole pagar 50€, y luego cuando la mande yo a mi peluqueria…
    Que recuerdos jajaja.
    Un besazo Nico.

    P.D. Dios, ese pelo es criminal… llevas tupe!!

  10. Jorge Lora December 3, 2008 4:38 am

    Pues a mi me gusta el corte de pelo, rollito Michael Bublé!
    Cuantos son 2300 yenes al cambio?
    Yo creo q te pones en bolas pa q te vea tu parentesco hombre-lobiano y te regala el pelao.

    Por cierto, la semana q viene creo q viene tu family a ver “LA PERRA VIA”, que actuamos cerquita, que tu prima Paloma queria venir a vernos.
    laperravia.blogspot.com << Tb tenemos BLOG!
    Entra, que me hace ilusion tener la banderita Nipona en las visitas :)

  11. Carlos December 3, 2008 9:25 am

    ofu que weno!!!jajaja,me imagino despues de irte al peluquero japones hablando con sus colegas contandolo todo: si pues si, hoy a venido un guiri gordito, algo peluo a pelarse, y nada, un poco más y me lo llevo al huerto mi arma, jeje…

    PD: Donde estará mi carrooo, donde estará mi carroooo?
    Chao un gran abrazo mamon.

  12. anasoto December 4, 2008 9:24 am

    Tú sí que sabes contar una historia!

  13. Moeh December 10, 2008 2:51 pm

    No me ría tanto desde hacía años :-D

  14. El Ratón Tintero December 25, 2008 2:21 pm

    ¿Cómo se me había pasado este post??? Menos mal que me lo han chivado…
    Oye, por allí gastarán poco en depilaciones, no? Vamos que si estudias estética puedes pasar hasta hambre!
    Ah… y estás guapo, estoy con Jorge… me gusta mucho ;-)

Leave a Comment

Name (required)

Email (required)

Website

Comments

More Blog Post

Previose Post: OCTAVA PLANTA